Range Rover ocupa una posición exclusiva en el mundo del automóvil: es uno de los pocos vehículos que funciona igualmente como símbolo de estatus, una máquina todoterreno genuina y un capullo de lujo. La última generación es llamativamente elegante, con un diseño minimalista y un habitáculo que rivaliza con cualquier cosa de Bentley o Mercedes. La marca tiene un legado genuino que data de 1970, y su combinación de capacidad y refinamiento sigue siendo en gran medida incomparable. Sin embargo, la reputación de Range Rover en cuanto a fiabilidad es genuinamente problemática. Los problemas eléctricos, las fallas en la suspensión neumática y el costoso mantenimiento están bien documentados en todas las generaciones. La depreciación puede ser pronunciada, y los costos de propiedad son exorbitantes una vez que vence la garantía. JLR ha mejorado la calidad en los últimos años, pero la marca aún va a la zaga de sus competidores alemanes y japoneses en cuanto a fiabilidad a largo plazo. Si puedes permitirte el mantenimiento y aceptas los riesgos, pocos vehículos ofrecen la misma combinación de presencia, comodidad y capacidad todoterreno.
Iconic design with unmatched road presence and status appeal Genuinely capable off-road despite its luxury positioning Interior quality and refinement rival ultra-luxury marques Strong heritage and brand cachet spanning over 50 years Below-average reliability and costly repairs, especially post-warranty Steep depreciation compared to some luxury competitors High running costs including fuel consumption and insurance