El McLaren 720S es una pieza de ingeniería genuinamente extraordinaria que desdibuja la línea entre el coche de carretera y el de carreras. Su V8 biturbo de 4.0 litros produce 710 caballos de fuerza y lo lanza a 100 km/h en menos de 2,9 segundos, cifras que dejan en evidencia a coches que cuestan el doble. El chasis monocasco de fibra de carbono mantiene el peso notablemente bajo, y la aerodinámica activa se adapta perfectamente entre el crucero confortable y la agresividad en pista. Las puertas diedro siguen siendo teatrales sin resultar llamativas. Donde realmente destaca es en el compromiso del conductor: la retroalimentación de la dirección y el equilibrio del chasis se encuentran entre los mejores del segmento de los supercars. Sin embargo, el interior, aunque funcional y centrado en el conductor, carece de la artesanía opulenta de Ferrari o Aston Martin a precios similares. La fiabilidad y la cobertura de la red de concesionarios han sido históricamente puntos débiles de McLaren, y la depreciación puede ser pronunciada. Aun así, como máquina de conducción pura envuelta en una carrocería impresionante, el 720S es difícil de criticar.
Astonishing performance-to-weight ratio thanks to carbon fiber construction One of the most communicative and engaging chassis in its class Active aerodynamics provide genuine dual-personality versatility Striking, distinctive design with iconic dihedral doors Interior quality and luxury feel trails some competitors at this price point McLaren's dealer and service network is smaller than Ferrari or Porsche Depreciation can be significant compared to more established rivals